lanzamiento Artemis II
La humanidad ha vuelto al espacio profundo esta pasada madrugada. El lanzamiento Artemis II ya es una realidad operativa tras despegar con éxito desde el Centro Espacial Kennedy. Cuatro astronautas están ahora mismo orbitando la Tierra a una distancia récord. No es un ensayo. Es el primer paso real para montar una base permanente en la Luna. Y la NASA se juega su futuro con esto.
¿Qué ha pasado exactamente ahí arriba?
El despegue ocurrió a las 18:35, hora local de Florida. El gigantesco cohete SLS rugió y quemó miles de toneladas de combustible por segundo. La etapa principal se separó sin fallos. La cápsula Orion entró en una órbita estable. Los motores de la segunda etapa hicieron un encendido de 26 segundos. Esto impulsó a la nave hacia una trayectoria mucho más lejana que la Estación Espacial Internacional.
No todo ha sido un paseo de rosas. Hubo un corte de comunicaciones de 51 minutos durante el cambio de satélites. Los astronautas escuchaban a Houston, pero la Tierra no recibía su señal. El jefe de la NASA, Jared Isaacman, confirmó que el fallo está resuelto. También tuvieron un pequeño problema técnico con el retrete de la cápsula. Los ingenieros lograron repararlo en remoto casi de inmediato. Ahora la tripulación tiene luz verde para poner rumbo directo hacia la órbita lunar.
Hemos tardado más de medio siglo en volver a enviar humanos tan lejos. El programa Apollo terminó en 1972. Desde entonces, las agencias espaciales se conformaron con dar vueltas cerca de la Tierra. El dinero público dejó de fluir. La Guerra Fría terminó. Pero ahora el escenario ha cambiado por completo. China tiene su propio plan agresivo para pisar la Luna. Estados Unidos necesitaba dar un golpe en la mesa de forma urgente.
¿Por qué importa realmente este hito para nosotros?
Este hito cambia las reglas del juego en la economía espacial. El cohete SLS es un monstruo tecnológico, pero cuesta una auténtica fortuna. Cada lanzamiento quema unos 4.000 millones de dólares de los impuestos americanos. Es un cohete desechable. Se usa una vez y se hunde en el océano. Esto choca frontalmente con la historia que nos vende Elon Musk. SpaceX apuesta por naves reutilizables como la Starship, que cuestan una fracción minúscula de ese dinero.
La NASA necesita demostrar que su modelo caro y seguro sigue siendo válido. La cápsula Orion es un búnker. Tiene escudos térmicos rediseñados y sistemas de soporte vital con redundancia triple. Si este vuelo falla, el Congreso estadounidense cortará el grifo. Por eso la agencia no asume riesgos. La tripulación no aterrizará en esta ocasión. Darán una vuelta alrededor de la Luna y volverán. Quieren probar la radiación, los sistemas de navegación manual y el escudo térmico durante la reentrada a 40.000 kilómetros por hora.
Puntos clave del lanzamiento Artemis II
La órbita actual de la cápsula Orion ha batido un récord histórico inmediato. Los astronautas se han convertido en los humanos que más lejos han orbitado nuestro propio planeta. Han superado la distancia máxima establecida durante las misiones Gemini de los años sesenta. Es un calentamiento vital antes de la inyección translunar.
El éxito del lanzamiento Artemis II activa automáticamente el reloj para la siguiente fase. La misión Artemis III ya está en preparación para intentar un alunizaje real. La NASA cuenta con los trajes de Axiom Space y el módulo de descenso contratado a SpaceX para esa futura misión. Todo depende de que Orion vuelva intacta.
La geopolítica entra de lleno en esta ecuación espacial. Las autoridades estadounidenses, incluido Donald Trump, han celebrado el despegue como una victoria estratégica contra sus rivales asiáticos. El control de los recursos lunares, como el hielo de los polos, es el verdadero botín. Quien llegue primero impondrá sus leyes comerciales.
Los ingenieros están recogiendo gigabytes de telemetría por segundo. Cada válvula y cada sensor de la nave están bajo un escrutinio brutal. La tripulación pasará las próximas horas probando los controles manuales de la Orion. Quieren saber cómo responde la nave sin los pilotos automáticos antes de enfrentarse a la gravedad lunar.
¿Conseguirá la NASA justificar sus presupuestos astronómicos frente a los cohetes baratos y reutilizables de las empresas privadas?